desinsectacion
  • Con la vuelta de los viajes, el uso de transportes y el tránsito de personas entre regiones y establecimientos hoteleros tras las restricciones por la COVID-19, se multiplica el riesgo de expansión de chinches.
  • Los alojamientos y las empresas hoteleras deben cumplir las medidas sanitarias y asegurar la higiene y mantenimiento de sus instalaciones para evitar que sus huéspedes vuelvan a casa con estos polizones.
  • SADI Control de Plagas recuerda la importancia de que sean servicios profesionales los encargados de abordar el problema, con conocimientos específicos necesarios, para evitar que el problema se cronifique

Tras casi año y medio de pandemia, atravesando momentos difíciles y adaptando nuestra rutina diaria a las restricciones impuestas, volvemos a tener la oportunidad de viajar, algo que está posibilitando el buen ritmo de vacunación contra la COVID-19 y varios meses consecutivos de reducción de la tensión hospitalaria. Se espera un gran volumen de viajes, uso de transportes y desplazamientos de personas, principalmente por nuestro territorio nacional.

Y del mismo modo que no debemos bajar la guardia con respecto al virus, y si bien evidentemente a otro nivel, tampoco debemos hacerlo frente a otra de las amenazas que están asociadas a la temporada estival: las chinches, un insecto parásito que anida en las camas y se alimenta de sangre humana, y cuya picadura genera molestias e, incluso, reacciones alérgicas diversas, insomnio o estrés.

El problema de las chinches no es solo las picaduras que nos podemos llevar del establecimiento hotelero al que vayamos; sino que, además, son unos magníficos polizones que pueden acompañarnos de vuelta a nuestros hogares y encontrar en nuestros colchones un nuevo lugar donde anidar y proliferar.

Si bien esta especie quedó erradicada en Europa desde el final de la II Guerra Mundial, desde hace una década ha reaparecido y su presencia se ha visto exponencialmente incrementada como consecuencia de varios factores: el aumento de la movilidad y tránsito de personas, los mayores niveles de contaminación, y la subida de las temperaturas.

Las chinches no saltan ni vuelan, pero son insectos que se adhieren muy fácilmente a la ropa, los equipajes, los muebles u otros objetos, esta es una de las razones principales por las que tenemos que estar alerta en esta época de verano. Los viajes, las estancias en apartamentos turísticos o los alojamientos en hoteles favorecen la expansión de esta especie, cuya proliferación se origina a partir, no tanto de la suciedad, sino del tránsito de personas y objetos.

Y desde SADI advertimos que la euforia por volver a abrir nuestros establecimientos si somos empresarios, o por volver a movernos geográficamente si somos viajeros, no puede hacernos olvidar que, además de la COVID-19, existen otras amenazas para la salud como es el caso de las chinches en este caso. Es importante mantener las medidas higiénico-sanitarias adecuadas, además de permanecer atentos y vigilantes para asegurarnos de que nadie se vuelva a casa con un pésimo recuerdo vacacional.

Pequeñas y molestas

Las chinches son pequeños insectos que miden alrededor de 6 milímetros de largo. Es muy usual relacionar la proliferación de esta especie con la suciedad, pero en realidad tiene que ver más con la globalización y el turismo. Su presencia puede provocar graves consecuencias en el sector económico, ya que la presencia de chinches en un negocio, puede arruinarlo por completo.

La picadura de chinches de cama pueda generar reacciones alérgicas en la zona, además de innumerables molestias. También es frecuente que generen ansiedad y problemas para dormir. En cuanto al tratamiento de la picadura, se recomienda lavar la zona con agua y jabón y, en caso de un picor e irritación fuertes, aplicar una loción calmante. Si se percibe una reacción alérgica, se recomienda acudir al médico lo antes posible para su tratamiento.

10 Recomendaciones de SADI para librarse de las chinches de cama

  1. Cuando viaje, revise las sabanas, almohadas y colchones.
  2. No deposite el equipaje encima de las camas.
  3. Si ha sufrido alguna picadura mientras duerme, compruebe si hay manchas de sangre en las sabanas y revise las costuras de los colchones.
  4. No utilice insecticidas domésticos, pueden generar resistencia y ayudan a extender la plaga.
  5. En caso de sospecha de contaminación, poner en cuarentena el equipaje en un lugar alejado de dormitorios, etc.
  6. Si su equipaje está contaminado, someter las prendas a lavado a 60ºC, tanto si han sido utilizadas como si no.
  7. Evitar adquirir colchones y almohadas de segunda mano.
  8. Las chinches y sus huevos pueden esconderse en cestos de ropa sucia, por lo que se recomienda limpiarlos también.
  9. Reduzca la cantidad de escondites: en una casa desordenada las chinches encontraran más lugares donde esconderse.
  10. Y, por supuesto, acuda a profesionales.

Una vez detectada su presencia, es muy importante evitar emplear insecticidas domésticos para su eliminación ya que, al basar su actividad en el repelente generan el efecto contrario al pretendido extendiendo la plaga a espacios cercanos y zonas colindantes. Es muy importante por tanto que, para eliminar esta plaga de forma efectiva y definitiva, los encargados de abordar el problema sean servicios profesionales con los conocimientos específicos necesarios y que realizarán una aproximación más basada en la biología y el hábitat a la especie.

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